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Más piel expuesta al exterior, más elementos externos que contactan con nuestra piel, más posibilidades de deshidratación, más transpiración, todo influye y afecta. Son muchas las situaciones que nos pueden afectar y acusamos las consecuencias, quemaduras solares, sequedades, desprotección, manchas del sol y por lo general, una vez pasado el verano, es muy común que notes que tu piel se ha quedado sin brillo, sin vida, igual que el pelo (pero eso es tema para otro artículo)

¿Entonces qué hacer?

Exfoliar para recuperar la piel

Principalmente, los excesos de sol, el cloro de la piscina o la sal del mar, suelen resecar la piel. Es el momento de exfoliarla para retirar las células muertas que se acumulan en la epidermis y así acelerar la regeneración cutánea. Nuestra piel renacerá y afrontará el otoño con una protección extra.

La exfoliación consiste en un acto que, según sea la “energía” exfoliante, puede requerirse más o menos frecuentemente. Si nunca antes has exfoliado tu piel (esperamos que si, por tu bien 😀) o hace mucho que no lo has hecho, puedes comenzar a realizar este ritual una vez a la semana durante el primer mes. Después, hay que reducir la frecuencia de las exfoliaciones a una cada quince días porque de lo contrario la piel puede irritarse.

Tras realizarlas, siempre hay que aplicar una loción hidratante y así se asegura una piel saludable y bella. Si la piel es muy sensible o muy seca, hay que exfoliar con menos frecuencia: una vez cada tres semanas sería suficiente.

 

 

 

El TOP secret de una buena exfoliación

La exfoliación es un ritual de belleza muy sencillo, pero para que sea efectiva hay que realizar los siguientes pasos:

-En primer lugar una ducha con agua caliente para que la piel se reblandezca

-A continuación aplicar el producto específico sobre una esponja

-Y para terminar, frotar sobre la piel presionando levemente con las manos mientras se hacen movimientos circulares.

Sin embargo, de nada sirven estos esfuerzos si sólo se realizan durante unas pocas semanas. La constancia es fundamental si  se quiere mantener de piel lisa, suave y reluciente.

Y es después del verano cuando notamos nuestra piel más dañada; es cuando se requiere de este acto de forma más cuidadosa. Células muertas, durezas, descamaciones, algunas manchas o bronceado desuniforme…. Es el momento idóneo para “barrer” nuestra piel de las impurezas.

Y fuera de casa

Además de incluir en tu ritual en casa también puedes recurrir a las alternativas médico estéticas  para la renovación de tu piel, tratamientos como la  microdermoabrasión utilizan partículas minúsculas, con el fin de retirar la piel envejecida. El resultado es una abrasión suave, o un proceso de “pulido”, que estimula el crecimiento de nuevas células de la piel.

Otras opciones son los peelings profundos y medios, estos tratan el envejecimiento, consiguen una disminución de las arrugas, una piel rejuvenecida y bien hidratada, con una secreción correcta de grasa y una buena consistencia y luminosidad.

Aún después de contarte lo anterior ¿que tanto conoces el estado de tu piel para saber cada cuando debes exfoliar?  Siempre estas a tiempo de hacer un estudio para conocer su estado, recuerda que entre mejor conozcas tu piel, mejor será el trato que le puedas dar.