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Tu piel también cumple años, y cada año (o cada década)  necesita cuidados para mantener el paso del tiempo controlada. Por eso ahora te contamos como reacciona tu piel en cada decada pero sobre todo cuales deben ser tus aliados para proporcionarle el mantenimiento adecuado.

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Empieza la cuenta regresiva, el momento en el que aparecen las primeras arrugas Las manchas también empiezan a salir y tus gestos se van convirtiendo poco a poco en líneas de expresión. Si a esto unimos el cansancio, la contaminación y los rayos UV, estamos hablando de envejecimiento prematuro. No los dejes pasar pues estos no van a desaparecer por sí solos.

Tus aliados.

Es el momento, (ahora o nunca)  de preparar tu piel para el futuro. Los antioxidantes se convierten en tu tratamiento de cabecera, al igual que los activos antiedad, como la vitamina A o las enzimas y la protección solar.

 

 

Pequeños gestos con grandes resultados:

– Encuentra tu ritmo: ¿Sabías que una noche en vela sólo se recupera al cabo de una semana? Establece tus horas de sueño (link al post sobre horas de sueño) y si has dormido poco, descansa el contorno de ojos.

– Adiós al tabaco, pues es tremendamente perjudicial para la salud (nada que no sepas) a tu piel tampoco le gusta que fumes, ya que le impide generar radicales libres. Además, el gesto de inhalar el humo, da lugar a las arrugas como  el famoso ‘código de barras’. ¿Necesitas más razones para dejar de fumar?

Por otro lado, si eres de las que nunca ha fumado, llevas una ventaja ¡enhorabuena!

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Es la década de la revolución de la dermis, donde se producen los grandes cambios y se determinará la salud posterior de tu piel. A las arrugas, que empiezan a hacerse fuertes en tu rostro, se les suma la falta de hidratación (tu piel necesita cada vez más agua), y la flacidez, la producción de colágeno y elastina se reducen y esto provoca la falta de firmeza. Si tienes dudas: ¡Pregúntale al espejo!

Tu aliados.

Activos potentes para batallar contra las arrugas, como el retinol o el ácido hialurónico, que garantiza una hidratación en profundidad y restaura las reservas de agua. O fórmulas que optimicen y activen la producción de colágeno y elastina y estimulen la formación de células nuevas.

También puedes recurrir a tratamientos de medicina estética facial como el fotorejuvenecimiento que consiste en el uso de pulsos de luz intensa para mejorar eficazmente los signos visibles del envejecimiento cutáneo. Con esto no sólo se elimina el enrojecimiento y manchas, también mejora la piel rosácea, los poros dilatados y las arrugas finas. Con esto puedes llegar a sentir una piel más tersa y juvenil.

Pequeños gestos con grandes resultados:

– Trabajo nocturno. Por la noche la regeneración celular se acentúa, por eso acostúmbrate a introducir en tu ritual de belleza una crema de noche para que ‘trabaje’ para ti.

– Cuello de cisne. A pesar de ser una de las zonas donde el paso del tiempo más se nota, es una de las más olvidadas. Amplía la zona de aplicación hasta el escote, especialmente durante tu tratamiento de noche. Y usa a diario un tratamiento específico, tensor y reafirmante, aplicándolo siempre desde el escote hasta la barbilla.

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Las arrugas parecen haberse instalado en tu rostro y parece que no hay marcha atrás. Paralelamente la gravedad no perdona y todo parece caerse. La sequedad se convierte en un enemigo cada vez más poderoso y por si todo esto fuera poco, de vez en cuando tienes episodios de acné, producidos por el aumento de la progesterona. Tu piel es más exigente y encima parece que por el camino, y por los cambios hormonales propios de esta década, ha perdido la luminosidad que le hacía estar radiante.

Tus aliados.

Las fórmulas antiedad deben formar parte de tu neceser de belleza. Además tu ritual de belleza se complica y aumenta notablemente. Necesitas que tu piel trabaje de día y de noche. Y debes reforzar tu limpieza diaria (siempre mañana y noche) con una exfoliación una o dos veces a la semana, para acabar con la acumulación de las células muertas.

Luego siempre están los aliados de la medicina estética como la bioestimulación, es uno de los tratamientos médicos más avanzado que ayudan a mantener, mejorar o ralentizar los signos y síntomas del paso de los años gracias a la regeneración dérmica desde las capas más profundas de la piel.

Cada rostro es un mundo a pesar de que en cada década hayan cosas en común, así que dependiendo del estado de tu cara y de tus preferencias también puedes recurrir al ácido hialurónico, hilos tensores y peelings químicos muy potentes, todo dependiendo de lo que busques recuperar con tal de estar contenta contigo misma.

Pequeños gestos con grandes resultados:

– Contorno de ojos. Las bolsas, ojeras y signos de fatiga suman años a tu mirada. Esta zona te necesita al máximo, mímala.

Aplícatelo realizando presiones desde el ángulo interno hasta el ángulo externo del ojo. Si tu problema son las patas de gallo, elige uno antiedad; y si es la flacidez, uno efecto lifting.

– Efecto sombrilla. La protección solar debe ser alta para evitar la formación de manchas de pigmentación, uno de los problemas que más preocupa a las mujeres. Y el sol sin protección (siempre, incluso cuando apenas se nota) es siempre un mal compañero de viaje. De todas formas, la protección solar es algo que debemos de poner en práctica desde muy jóvenes.