Lipomodelado corporal permanente sin cirugia
El lipomodelado corporal permanente, también denominado M.O.C (Molding Osmotic Cavitation) es un método utilizado para tratar la celulitis y la grasa localizada. Es un tratamiento que necesita una aparatología (Novashape), con la cual emitimos ultrasonidos en la zona a tratar, sobre la cual previamente hemos aplicado un gel conductor. Para obtener resultados es necesario realizar una hidrolipoclasia, una infiltración de la zona con solución hipo-osmolar por parte del facultativo o personal sanitario capacitado.

Esta técnica provoca un aumento de presión extracelular y un medio que potencia la transmisión de los ultrasonidos, estimulando la destrucción de las células adiposas, que liberan la grasa de su interior.
Según los últimos estudios histológicos realizados se demuestra la eficacia de esta técnica, cuyos resultados son plenamente visibles transcurridos 45 o 60 días después de realizar las sesiones ya que debido a la gran destrucción que se produce en el tejido, se origina una inflamación que tarda este tiempo en desaparecer.
Este tratamiento produce una lisis celular del adipocito al igual que las liposucciones, por lo tanto es una técnica permanente de moldeado del cuerpo, por lo tanto, si el paciente vuelve a engordar, la distribución de la grasa se hará de forma diferente, más homogénea.
Una clara diferencia con respecto a la mayoría de técnicas en el mercado es que lo que éstas producen es el adelgazamiento del adipocito, pero no su destrucción, por lo tanto cuando la persona vuelve a engordar sus almacenes de grasa (esos adipocitos) están intactos y la grasa vuelve a repartirse del mismo modo. La mayor parte de estas técnicas están basadas en la pérdida de líquidos y en el mejor de los casos del adelgazamiento del adipocito producido por calor.
El periodo entre sesión y sesión nunca debe ser inferior a los 45 días para poder valorar los resultados de la última sesión.
Consejos
No realizarse masajes en la zona de aplicación.
No exponerse directamente a la luz solar o a los rayos UVA durante el tratamiento.
Evitar asistir a baños turcos, piscinas, jacuzzi y a zonas húmedas en general.
Mantener una higiene cuidadosa en la zona tratada para evitar sobreinfección.
Usar protector solar.
No consumir alcohol.
Procurar tomar dos litros de agua diariamente.
Disminuir el consumo de carbohidratos, harinas y grasa.



